¿Sabías que ‘ser tu mismo’ es una cuestión de vida o muerte? Esa es la conclusión a la que llegué después de conocer la historia de Anita Moorjani la autora del bestseller “Dying to be me”, una mujer que llegó hasta la muerte y ‘se regresó’ con el fin de volver a vivir ésta vez siendo ella misma…

En Morir para ser yo –o Muero por ser yo- Anita relata su vida, desde su infancia en entornos multiculturales que la conectaron desde niña con un enfoque espiritual de la vida pero que también la retaron al salirse de los moldes impuestos por la cultura, la sociedad y las tradiciones familiares. Anita cuenta en detalle la historia sobre cómo un cáncer linfático, que intentó tratar con muchos métodos alternativos y convencionales, consumió todos sus órganos hasta llevarla a un estado de coma profundo al filo de la muerte, desde el cual tuvo la experiencia sobre natural de entrar en una dimensión más allá de todo tiempo y espacio, eligiendo regresar para darse la oportunidad de volver y vivir su vida ‘sin ningún miedo’ -y ser hoy una voz que despierta al mundo-. Al regresar, el cáncer que la había consumido desapareció completamente de su cuerpo en cuestión de semanas. Un auténtico milagro.

Y ¿Cómo es esta dimensión fuera del tiempo y el espacio que experimentó Anita? Ella hace su mejor esfuerzo por describirla, aunque sintiendo mucha limitación porque no hay palabras que hagan justicia de lo que fue su vivencia… en sus palabras…

 ¡El universo tiene sentido!, me di cuenta. Finalmente lo entiendo. ¡Ya sé porque tengo cáncer! Estaba demasiado metida en el asombro de ese momento para permanecer únicamente en su causa, (pronto lo examinaré, en detalle). También parecía comprender, en primer lugar, por qué había venido a esta vida –supe mi verdadero propósito.

¿Por qué de repente entiendo todo esto?, quería saber. ¿Quién me está dando esta información? ¿Es Dios? Krishna? Buddha? ¿Jesús? ¡Estaba sobrecogida al saber que Dios no es un ser, sino un Estado de Ser… y ahora yo estaba siendo ese estado de Ser!

Vi mi vida entretejiéndose muy intrincadamente en cada cosa que había conocido hasta ese punto. Mi experiencia era como un sólo hilo tejiéndose en un tapiz infinito de imágenes inmensas, coloridas y complejas. Todos los demás hilos y colores representaban mis relaciones, incluyendo cada vida que había tocado. Había hilos representando a mi madre, padre, hermano, esposo y cada una de las personas que en algún momento entraron en mi vida, independientemente de que se hubieran relacionado conmigo de forma positiva o negativa. ¡Ah, inclusive había un hilo para Billy, quien fue muy cruel conmigo cuando era niña!

Cada uno de los encuentros estaba entretejido para crear la tela que era la suma de mi vida, hasta este punto. Puede que yo haya sido sólo un hilo, sin embargo era parte integral del cuadro completo.

Viendo esto, entendí que me debía a mí misma, a todos los que conocí y a la vida misma: soy una expresión de mi esencia propia y única. Tratar de ser algo o alguien distinto no me hacía mejor – simplemente me privaba de mi verdadero ser y no permitía que otros me experimentaran como yo era y me privaba de interactuar auténticamente con ellos. El no ser auténtica, también privaba al universo de mi propio ser y de lo que vine a expresar aquí.

En ese estado de total claridad, entendía también que no soy quien siempre pensé que era: aquí estoy, sin mi cuerpo, raza, cultura, religión o credo… sin embargo, continúo existiendo. Entonces, ¿qué soy yo? ¿Quién soy yo? Claramente, no me siento de ningún modo reducida o empequeñecida. Al contrario, nunca he sido tan inmensa, tan poderosa o tan abarcante. ¡Ah, nunca antes me había sentido así!

Estaba ahí, sin mi cuerpo ni ninguno de mis rasgos físicos y aún mi esencia pura continuaba existiendo, sin que fuera apenas un elemento reducido de mi ser completo. Me sentía mucho más grandiosa, intensa y expansiva que mi ser físico –de hecho, era magnificente. Me sentía eterna, como si siempre hubiera existido y siempre fuera a existir, sin principio ni final. ¡Era plena con el conocimiento de ser sencillamente magnífica! ¿Cómo no me había dado cuenta de esto antes?, me pregunté.

Anita Moorjani –Morir para ser yo – Cap. 7.

 Entre los muchos mensajes trascendentales y transformadores que comparte Anita en su libro, conferencias, cursos, hay uno que es especial y es que ¡No necesitas pasar por una grave enfermedad o tener una ‘experiencia cercana a la muerte’ para poder beneficiarte de la sabiduría que dicha experiencia implica! Todo lo que se requiere de ti, es que elijas la felicidad aquí y ahora, elijas soltar tus cargas, amarte y ACEPTARTE 100% y que entiendas que hay un plan más grande del que haces parte, que es perfecto… que la muerte en realidad no existe, la vida es ETERNA. Eres profundamente amado o amada por el simple hecho de existir, no necesitas hacer o ser nada diferente a ti mismo para ser merecedor o merecedora de ese amor. Descansa en esta verdad. Ya eres todo. Y tienes todo el tiempo del mundo para ser tú. 

Anita Moorjani vive hoy en este mundo como un faro de luz para todo aquel que quiere recordar cuál es el propósito de su vida y atreverse a vivir desde su autenticidad, desde la aceptación completa de su ser, sin juicios, en felicidad.

Te deseo de todo corazón que hoy experimentes esa luz que hay dentro de ti, ese amor que te sostiene, esa vida que corre por tus venas y decidas ser auténticamente feliz, ¡Porque realmente es una cuestión de vida o muerte! O bueno, puede ser la diferencia entre vivir verdaderamente, o morir en vida, porque al fin y al cabo, nunca moriremos. 

 

Con Amor infinito, 

 

CARO

PD.1 Éste es el review #12 de 50 libros de espiritualidad y consciencia para expandir tu mente aquí y ahora! Si quieres ver los anteriores los tienes en: www.mundodemilagros.com/50libros 

PD. 2 Puedes escuchar el audio libro completo de Anita en este canal de Youtube o ver su charla TED en este enlace.